Pasada su juventud, al menos una vez al año debería hacérsele al perro una limpieza dental porque la enfermedad periodental es conocida como el asesino silencioso, indica Marczuk.
“En la boca hay una cantidad de bacterias exacerbadas en su número y a diferencia de nosotros que podemos escupir, ellos se lo van tragando todo. Entonces no sólo hay que combatir el hecho de que huele horrible y se ve feo el sarro, sino además hay que luchar porque no pierdan dientes y el problema no se extienda hacia su corazón o hígado”, explica.
Para disminuir la acumulación de sarro en los dientes, Marczuk no recomienda los huesos de carnaza ya que se digieren a una velocidad extremadamente lenta en el estómago que ocasiona problemas de gastritis e irritación. Por este motivo sólo aconseja juguetes suficientemente duros para que no se los coman o galletas especiales para perros.