Generalmente los perros pueden tener cálculos en la vejiga o el tracto urinario y no presentar ninguna sintomatología. Un ejemplo de esto, lo vivió recientemente Caraballo con una doberman que a sus 10 años manifestó ciertas molestias y al analizarla se le encontraron cuatro cálculos del tamaño de unas grandes nueces.
No obstante, lo más frecuente en animales con cálculos es la emisión de orina con sangre y dificultad para orinar. “Vemos a un animal que a cada rato toma posición para orinar, que le sale poca orina y a veces acompañada con sangre. Esos son los síntomas más típicos aunque no necesariamente evidencian que sea cálculo, ya que también pueden presentarse en los casos de tumores, obstrucciones y mal formaciones del tracto urogenital”.
Tanto en los gatos como en los perros esa conducta se repetirá. Los perros machos, aclara Caraballo, orinan más veces que las hembras para marcar territorio, eso es normal. “Lo anormal se observa cuando apenas salen de su hogar con la vejiga llena y resulta que en su primera parada orinan extremadamente poco”. Incluso es posible que dentro de la misma casa se repita esta operación, debido a que la inflamación les genera la sensación de que su vejiga está llena y deben orinar.
“Aunque en los perros y gatos los cálculos en la vejiga pueden salir hacia la uretra, el perro es el único animal que tiene un hueso a nivel del pene en forma de canal por el cual, pasa la uretra y aún cuando la uretra es capaz de estirarse, el hueso peneano no y es precisamente ahí cuando ocurre la obstrucción”, explica.
Esta obstrucción producida por el cálculo podría complicarse aún más en los perros si la infección asciende al riñón, agravando la situación, porque actualmente no hay posibilidad de someter a diálisis al animal y mucho menos a trasplantes renales.
En los gatos es mortal la obstrucción y entre los síntomas, se cita manifestaciones de dolor.