Prevenir la formación de cálculos es la mejor solución que recomienda el doctor Caraballo y esto se puede lograr si se disminuyen los factores de riesgo en nuestras mascotas.
Por ejemplo para evitar la producción de orina muy ácida, se debe estimular al perro a tomar más agua, lo cual se logra con ejercicios y colocando una pizca de sal en el agua para aumentar la sed.
“El ejercicio diario y regular va a provocar una mayor ingestión de líquido, por la evaporación de fluidos a través de la nariz y la lengua, y a su vez, va hacer que orine con más frecuencia disminuyendo depósitos de sales a nivel de la vejiga”.
Pero si el dueño del perro no tiene tiempo de sacar a pasear a su perro varias veces al día, lo ideal sería brindarle un sitio en la casa que él reconozca como su baño de emergencia para poder orinar o evacuar cuantas veces sea necesario. Algo similar a lo que posee el gato con su caja de arena, porque esto le permite hacer sus necesidades cada vez que sienta ganas.
Dado que otro factor que predispone a la formación de cálculos es la dieta alta en contenido proteico, lo mejor sería evitarla. El veterinario debe indicar qué tipo de dieta debe consumir el animal, “porque a veces por ignorancia se piensa que se está haciendo un bien al animal y sucede todo lo contrario. No es lo mismo un animal sedentario a uno activo, no es lo mismo uno de contextura musculosa a uno con tendencia a la gordura”.
En ese sentido, el ejercicio reitera Caraballo, es la tabla de salvación ya que ayuda a disminuir el sobrepeso. “En el gato incide en mayor porcentaje que en el perro, el problema de la obesidad. Debemos evitar que sea gordo y también para eso hay en el mercado dietas especiales, aunque son varias variables como la cantidad, la frecuencia y el tipo de alimentos las que se relacionan con la obesidad”.
Por último, Caraballo aconseja estar muy pendiente con los perros de raza schnauzer, dálmata y salchicha, pues su metabolismo favorece la formación de cálculos.