Consecuencias del sarro acumulado
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La necesidad de atender esta situación a tiempo se debe no sólo a cuestiones estéticas, sino básicamente a que el sarro inflama la encía, lo que hace que la misma empiece a retirarse del diente hasta generar la caída y pérdida de la pieza dental. “El mal aliento es producto de las bacterias metidas en las paredes de cálculos y encías sucias, por eso, el 90 por ciento de la halitosis es por falta de higiene dental”.
En estos casos, el síntoma principal que mostrará el perro es falta de apetito, dado que evita morder para no sentir el dolor que le causan las encías inflamadas, afirma el doctor León Tillero.
La metodología de la intervención exige la colocación de una anestesia general y un tratamiento con antibióticos, antes y después de la limpieza. Pese a que l a acción es ambulatoria, la anestesia debe ser total ante el ruido, la electricidad y vibraciones que emiten los aparatos y que pueden asustar en extremo al perro durante la limpieza dental.
Una enfermedad grave que pueden desarrollar las mascotas que padecen constantemente este tipo de problemas es la valvulopatía, la cual afecta directamente al corazón. Esta se adquiere al trasladarse las bacterias que se encuentran en la boca hacia el delgado tejido que poseen las válvulas del músculo del corazón. Algunos canes sufren de esto de forma asintomática.
En consecuencia, lo ideal es prevenir que se formen capas bacterianas en los dientes del animal dado que es imposible reemplazar las válvulas de su corazón. Por lo general los perros de razas pequeñas requieren de manera permanente, cuidados sobre esta materia a fin de conservar su buena salud.
Bajo ningún motivo, Tillero aconseja que el animal muerda piedras u objetos metálicos debido al desgaste prematuro que ocasiona en los dientes.
Cuando nuestra mascota esté llegando a la vejez, lo normal es la pérdida progresiva de sus dientes y ante este escenario, el veterinario recomienda que se le brinden las llamadas dietas blandas, que son alimentos preparados tipo purés.