Claves
para enfrentar problemas con los gatos
A
la hora de convivir con una mascota, siempre hay reglas
que se deben imponer. Pero cuando se trata de gatos,
lo fundamental es aprender sobre su naturaleza para
evitar problemas de conducta, explica el doctor Lester
Vega, fundador de la Clínica Huellas, en el
marco del ciclo de entrevistas que desarrolla donperro.com.
En esta edición presentaremos recomendaciones
para aprender a controlar la tendencia en los gatos
de arañar objetos y otros problemas frecuentes.
La buena crianza ayuda
a modelar el carácter de un gato. Sin embargo,
para lograr esa meta se requiere del conocimiento
y aceptación de ciertas características
propias del animal. Una de ellas, la que más
destaca el médico veterinario Lester Vega,
fundador de la Clínica Huellas, dado el peculiar
carácter del gato, es aquella que lo califica
de sociable, dado su gusto por compartir el espacio
con sus dueños “en los momentos y a la
distancia que él quiere”. Si las personas
llegan a respetar esta especial característica,
Vega asegura que no se tendrán mayores inconvenientes
al adoptar un gato, ya que solamente deberán
enfrentar las mañas más típicas
de esta mascota, para las cuales ya existen soluciones
y alternativas exitosas.
Los problemas más frecuentes
que presentan los gatos se refieren a su tendencia
a arañar objetos. Pueden llegar a marcar con
sus pequeñas garras sillas, cortinas, mesas
y cualquier mueble a su alcance. Según Lester
Vega, tal comportamiento obedece a una necesidad del
gato por marcar su territorio de forma visual y olfativa,
ya que para los gatos los muebles simulan los árboles
en su mundo dentro de la casa. “El marcaje es
visual porque deja evidencias a simple vista sobre
el objeto arañado y es olfativo, por las glándulas
que poseen debajo de los dedos, las cuales segregan
un olor que no percibimos pero que le indica a los
demás gatos, quién pasó por ahí”.
No obstante, pese a que se considera
una conducta innata en ellos, existen diversas formas
de enfrentarla. La más recomendada por Vega
consiste en proveerle al gato variados objetos para
arañar como pantallas de telas y tablas cubiertas
de alfombras o cuerdas.
Estos objetos llamados comúnmente
rascadores, pueden adquirirse bajo innumerables formas,
tamaños y precios en las tiendas de mascotas,
aunque también con un poco de creatividad,
pueden ser elaborados de forma casera. Las áreas
claves para colocar los rascadores son la periferia
de su territorio y en especial, los lugares donde
pasa más tiempo el gato.
A
veces se castiga a los gatos luego de encontrar algún
mueble arañado. Esta medida, señala
el especialista, sólo se puede aplicar cuando
se sorprenda al gato in fraganti y la “manera
más didáctica de hacerlo es echándole
agua por medio de un spray desde una distancia lejana
para que el gato no relacione el castigo con la presencia
del dueño, puesto que de lo contrario, continuará
haciéndolo aprovechando la ausencia de personas”.