El
gato: una mascota ni mejor ni peor
No
todo lo relacionado con los gatos son problemas, al
contrario, actualmente estas mascotas adquieren cada
vez más popularidad. Para Vega, esto se debe
a que la gente se ha dado cuenta que los “gatos
tienen características de bajo mantenimiento
y son de muy fácil tenencia. Ellos siempre
se comportarán muy dóciles si son bien
alimentados y atendidos. Particularmente yo los recomiendo
mucho”.
Entre
las principales enfermedades de esta mascota, señala
al virus de Inmunodeficiencia Felina, la Peritonitis
Infecciosa Felina y la Leucemia Felina, enfermedades
que se manifestarán durante los dos primeros
años de vida del gato. “Si ellos pasan
esas etapas, hay que cuidarlos de los accidentes y
castrarlos, es la mejor forma de evitar problemas
sobretodo en el caso de las hembras, porque de lo
contrario estarían pariendo dos veces al año”,
opina Vega, sin dejar de mencionar que no se puede
olvidar la aplicación de sus respectivas vacunas
y desparasitantes.
Al
vivir en un apartamento, comenta Vega, el accidente
más común que le ocurre a los gatos
es caerse por la ventana al tratar de cazar una mariposa
o un insecto y curiosamente, “cuando caen de
grandes alturas se relajan y siempre bajan a 80 km
por hora, no importa si vienen del piso 3 ó
20". Las consecuencias por lo general dependen
del tipo de superficie donde caen y por supuesto,
la altura del salto”.
A
pesar de este percance con las caídas, Vega
considera al gato como una mascota ni mejor ni peor,
ideal para apartamentos y personas que pasan mucho
tiempo fuera de su hogar, debido a que no ladra y
no se tiene que sacar diariamente a pasear, ya que
puede vivir toda su vida en un solo espacio. Solamente
requiere de agua, comida y una caja de arena, dado
que las necesidades emocionales del gato son menores
a las del perro.
No
obstante, ante las grandes diferencias entre el gato
y el perro, Vega opina que no es justo compararlos.
“El perro es un animal de manada, cuyo comportamiento
social es adoptar un grupo, por lo cual siempre presenta
señales de acercamiento, busca el contacto
y se somete. En cambio el gato, es un cazador natural
y un animal solitario, por tanto generalmente emite
señales de distanciamiento. Lo que no quiere
decir que el gato no sea un animal sociable, sino
simplemente que le gusta compartir con su dueño
o familia adoptiva en los momentos que él quiere
y a una distancia que él quiere y que se debe
respetar. No vale pretender que puedan llegar a tener
el comportamiento de un perro, porque son totalmente
diferentes en su naturaleza”.
Pese
a no poseer datos de la población gatuna en
Venezuela, sus registros confirman que aún
cuando la popularidad del gato está ascendiendo,
el perro continúa llevando la delantera. Al
contrario de lo que se observa en países como
los Estados Unidos, dice Vega, en donde se observan
más gatos que perros, aproximadamente 52 millones
de gatos y 50 millones de perros.