La displasia de la cadera, una herencia no deseable
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A los 14 meses de vida, se puede detectar con una radiografía el grado de displasia de cadera que puede desarrollar un perro para evitar su reproducción y que otros la reciban por herencia
Lisbeth Bernal
Una enfermedad que afecta normalmente a los perros de razas grandes, se trata de la displasia de la cadera. Según el doctor Héctor Sosa, director de la Clínica Veterinaria Caracas Hope, esta dolencia se vigila muy de cerca en los pastores alemanes a través de un estricto control genético.
La displasia de cadera se considera una enfermedad hereditaria y progresiva, donde es afectada la articulación coxo-femoral, produciendo alteraciones anatómicas y problemas motores y funcionales para desplazarse. Genéticamente tiene una transmisión poligénica, que es muy complicada, por eso se toman las radiografías y se trata de no reproducir a los perros que presentan algún grado de displasia.
En opinión de Sosa, hay una combinación de factores genéticos y ambientales que influyen en el desarrollo de esta enfermedad. La comida, el lugar donde habita y cómo se ejercita son algunos de esos factores.
Por ejemplo, cita el veterinario, si se tiene a un Pastor Alemán en una zona donde hay escaleras, en especial mientras es muy joven, se le pueden malograr las articulaciones ya que los exponentes de dicha raza son trotadores natos. Por tanto es mejor que vivan en un piso de tierra, arena o piedra.