La visión también está
en peligro ante el surgimiento de problemas en la
retina, afirma Sanabria, los cuales se pueden agrupar
en degenerativos o problemas de conformación
que se llaman displasia. “Son problemas irremediables
e irreversibles, los degenerativos generalmente son
hereditarios y el código genético tiene
escrito cuándo las células de la retina
van a comenzar a morir”, dice Sanabria, añadiendo
que dichas células no se regeneran por ser
de origen nerviosas (neuronas).
Las razas pequeñas como Poodle,
Yorkshire Terrier y Schnauzer, son las más
predispuestas. Algunas veces, los animales que sufren
estos problemas pueden presentar cataratas al mismo
tiempo. Para detectarlos hay que realizar una electroretinografía,
un examen específico que determina si la retina
está en buen estado.
“Las enfermedades degenerativas no
producen dolor, simplemente el animal pierde su visión
y dependiendo de que tan rápido ocurre ese
proceso, el animalito se afectará en mayor
o menor grado. Hay una patología que se llama
degeneración aguda adquirida de retina, que
hace perder la visión en cuestión de
dos o tres días, y en esos perros la ceguera
es traumática”.
No obstante, las enfermedades de la retina generalmente son muy progresivas tardando meses e inclusive años en llegar a una pérdida total de la visión. Por lo tanto el animal se va acostumbrando a la disminución de su visión, agudizando más sus oídos, su olfato y tomando puntos de referencia como el lugar de su comida, su casa y otros.
Para facilitarle al perro esa transición, se debe tener precaución con las escaleras, evitar cambios bruscos en la remodelación del hogar y ubicar al perro en una zona que le sea familiar si se encuentra nervioso y desorientado.