Lo más común
es la resequedad |
Existen una gran cantidad de problemas
que pueden causar el enrojecimiento de los ojos. Una
de las más comunes y cero contagiosa es la
resequedad del ojo, “pero así como es de sencilla,
generalmente no es diagnosticada”, señala José
Ignacio Sanabria, agregando que es muy fácil
a nivel de clínicas veterinarias identificarla,
ya que lo único que hay que hacer es medir
la cantidad de lágrimas que está produciendo
el animal con unas tiras de papel de filtro especial.
Para Sanabria este procedimiento es obligatorio en
toda consulta oftalmológica a fin de descartar
este tipo de problema, que en casos avanzados presenta
lagañas espesas de color amarillo verdoso.
La aparición de lagañas
obedece a una razón: un exceso de producción
de dos de los tres componentes que poseen las lágrimas
y a un sobrecrecimiento bacteriano. “Cuando hay problemas
de resequedad, el ojo manda a todas las glándulas
a producir más de los tres elementos que integran
las lágrimas, es decir, más de agua,
moco y grasa, y al fallar la parte acuosa, se incrementa
sólo el moco y la grasa dando origen a la lagaña”,
explica el especialista del Centro Veterinario El
Hatillo.
El tratamiento de esta enfermedad
es complejo, porque hay que restablecer la lubricación
en el ojo y estimular a las glándulas para
que comiencen a producir lágrimas. Este problema
es atípico en los gatos, mientras que en los
perros es bastante común y generalmente de
origen inmunológico.
“Hay una cirugía que es para
casos muy extremos, consiste en transponer el conducto
de la glándula parótida, la cual se
encuentra debajo de la oreja y desemboca dentro de
la boca. La idea es pasar el conducto de la boca al
ojo para que empiece a salir saliva en el ojo y de
esta manera, restablecer una lubricación permanente
que no causa daños ya que se han hecho estudios
donde se confirma que fisiológicamente las
lágrimas y la saliva son muy parecidas”.
La contraparte de esta alternativa
radica en que si el animal saliva mucho, puede pasar
de ser un perro con ojos secos a uno que tiene toda
la cara mojada de saliva, por lo menos cada vez que
se emocione o se alimente, afirma.
La duración del tratamiento dependerá de la causa del problema, aunque si se trata de origen inmunológico, su aplicación será de por vida. La resequedad puede llegar a producir úlceras en la córnea generando mucho dolor. “Por eso es importante descartar lo que genera la úlcera, porque de lo contrario, después de sanarla, se puede volver a formar”.