“En
Venezuela es muy común la enfermedad del gusano
del corazón”
A
pesar de lo peludo que pueda ser un perro, los zancudos
hacen de las suyas para picarlos y en el peor de los
casos, infectarlo de un gusano que especialmente ataca
al corazón. Según el doctor Ezio Bertorelli,
en nuestro país existen zonas endémicas
tales como Higuerote, Río Chico y Tacarigua,
y en general el área costera de Venezuela desde
Morrocoy hasta la Isla Margarita; en donde la mayoría
de los perros que visitan esas localidades retornan
a la ciudad infestados de este gusano que ha sido
bautizado por la ciencia con el nombre de Filaria.
 |
Por
regla general la mayoría de los parásitos
que ingresan al cuerpo del perro se alojan en
el intestino delgado, dejando a la vista sus rastros
en las heces o excrementos del animal. Sin embargo,
existe un gusano que no se dirige hacia esta zona,
sino que se aloja directamente en el corazón
causándole graves daños al órgano.
Este gusano, conocido en el argot veterinario
como Filaria, cuyo nombre científico es
Dirofilaria immitis, se ha visto en los perros
y en los gatos, con algunas distinciones, puesto
que se ha comprobado que un zancudo en especial
infecta al gato y otros diferentes al perro. |
El
doctor Ezio Bertorelli con base en investigaciones sobre
el tema, señala que se sospecha de 80 tipos de
zancudos que posiblemente transmiten la enfermedad,
aunque sólo se ha comprobado con certeza que
20 de ellos, son quienes se convierten en vectores.
Entre ellos se encuentran el Aedes triseriatus, Aedes
vexas y el Culex pipens, siendo éste último
el mosquito más doméstico y casero, y
que usualmente es el que contagia a los gatos.
“Yo durante años
pensé que los perros muy peludos tenían
una protección natural contra los zancudos, pero
en realidad esto no es cierto porque el mosquito acostumbra
a picar a los perros en el borde de los pulpejos que
son las almohadillas plantares y por estudios, hoy se
sabe que un poodle es igual de sensible que un bóxer,
esto quiere decir que la raza no tiene nada que ver”,
comenta Bertorelli.
Así como la raza
no incide en la predisposición del perro en adquirir
la enfermedad, tampoco influye la edad del animal o
su fortaleza física. De hecho, explica el veterinario,
un perro podría tener hasta 25 gusanos o cargas
moderadas sin presentar algún síntoma.
Los efectos se observan después de un período
cuando ya el perro o gato sufre de insuficiencia cardiaca,
la cual se refleja por una tos persistente, agotamiento
físico, anorexia y pérdida de masa corporal.
La Filariasis Canina
depende exclusivamente del zancudo para poder llegar
a contagiar al perro. En ese sentido, “las madres
no se lo trasmiten a sus crías, porque no hay
manera que una microfilaria se vuelva filaria adulta,
a menos que pase por el zancudo, incluso si se toma
sangre de un perro infestado con 100 microfilarias y
se le inyecta a un perro sano, éste no se enfermará,
tan sólo convierte al perro momentáneamente
en portador de Filariasis, mientras muere la microfilaria
en su cuerpo”, señala el doctor Ezio Bertorelli.
Este gusano en el cuerpo
del perro puede llegar a medir hasta 25 centímetros
en su etapa adulta, pero cómo logra reproducirse,
es una de las interrogantes que responde el doctor Bertorelli.
Un zancudo al chupar sangre de un perro infestado lo
que hace es ingerir un determinado número de
larvas. A la larva o microfilaria no le interesa matar
el perro, es por ello que surgen mecanismos de auto
nivelación que permiten que un perro viva sin
mayores problemas con 25 filarias, pues con 50 empieza
a estar enfermo y cuando tiene de 50 a 100 resulta mortal.
El zancudo no es un simple portador, es un huésped
intermediario que sirve para que la larva cumpla varias
etapas de crecimiento y pueda luego multiplicarse en
la sangre del perro de forma progresiva.
Aunque el tiempo de vida del gusano varía en
cada ejemplar canino, generalmente los parásitos
tardan en el zancudo, entre 8 y 18 días en desarrollarse,
pero en la sangre del animal, se reproducen y pasan
al corazón en un lapso que oscila entre los 85
y 120 días. Al parecer en los gatos este ciclo
se repite, pese a que en los perros es más frecuente
ver la Filariasis, pues se ha comprobado, según
cifras de la The North American Veterinary Conference
(Orlando, Fl, USA) de 1999 manejadas por Ezio Bertorelli,
que de cada 100 perros con filaria se encuentran 20
gatos enfermos con la misma infección.
|