Recomendaciones
para la cría de monos |
Adoptar un primate
es una gran responsabilidad, explica Henry Linares,
ante las características de cada uno de ellos
y el trauma que por lo general sufren a causa de su
rapto. “Ellos viven en familia y es traumático
para ellos su captura porque matan al miembro de su
familia que lo está protegiendo y a la cría
la meten en un saco, donde recibe golpes y una alimentación
inadecuada, durante el proceso de venta”.
Adicional al trauma, el común
de las personas no sabe diferenciar qué primate
adquirieron y por ende le causan un nuevo problema:
su desnutrición. Esto, señala Linares
se debe a que comienzan a proporcionarle al mono una
alimentación sin conocer la naturaleza de su
dieta, ya que la misma varía si se trata de
un capuchino o un araguato, puesto que el primero
es omnívoro, mientras que el segundo es herbívoro.
En consecuencia, “la recomendación
inicial es saber qué tipo de primate se piensa
adoptar para alimentarlo de acuerdo a su especie y
añadirle algunas vitaminas que lo complementen”.
Para Linares este paso es básico debido a que
los monos dependen de su familia, por lo menos los
dos primeros años ya que en ese período
es cuando aprenden a manejar sus necesidades más
básicas. En ese sentido, si su madre adoptiva
le ofrece carne a un mono araguato de hábitos
herbívoros, él la comerá pero
más tarde comenzará a sufrir problemas
de nutrición que posiblemente se reflejarán
en otros aspectos de su salud.
Linares se muestra en contra del uso
de cadenas para sujetar a los primates, a su juicio,
lo ideal es crear una isla rodeada de agua para su
hábitat, pero dado que esto es difícil
de construir y la persona sólo cuenta con jaulas,
las mismas deben ser por lo menos del tamaño
de un cuarto amplio que le permita libertad de movimiento.
“Cuando asumimos la responsabilidad
de cuidar un primate tenemos que cambiar nuestro estilo
de vida. Obligatoriamente deben realizarse ciertas
modificaciones en la casa, por ejemplo, antes de soltarlo,
tengo que cerrar las ventanas y dejar una abierta
que posea rejas para que pueda entrar la ventilación”,
asegura Linares.
Los accidentes más comunes
que presentan los monos se vinculan con caídas
de los edificios porque el saltar, comenta, es algo
innato en ellos y cuando se asustan, lo deciden hacer
sin saber lo que van a encontrar en el camino.
“La otra consecuencia de tener
un mono está en que existirían en la
casa más accidentes de lo que pudieran haber
con un perro o gato. Un florero en un estante alto
puede ser peligroso, igualmente cables, cuchillos
y enchufes”.
De acuerdo a Linares el mono posee
un fuerte instinto de protección hacia su familia,
algo que las personas lo ven como celos exagerados
del animal y por tanto no comprenden, ni aceptan.
No obstante se trata solo de protección que
puede desencadenar en un ataque a una visita que reciba
la familia. Para ello, la solución es prevenir
y evitar situaciones que puedan provocar o activar
su instinto protector.
Generalmente los monos viven alrededor
de 10 años, sin embargo, la especie de los
capuchinos puede llegar a duplicar esa edad. Para
distraer parte de su tiempo, se pueden aplicar las
medidas que se explican en la siguiente sección
dedicada principalmente a los loros.