Culebras,
morrocoyes y tortugas |
Una particularidad
que presentan las boas radica en su alimentación,
la cual se basa en presas vivas, por lo general ratones.
Las razones de ello, explica Linares, se encuentran
en que la única señal que le demuestra
al animal el buen estado de su presa se localiza en
su vivacidad.
“Las tragavenados son las boas
que más me llegan y pueden ser amansadas, pero
nunca pierden sus instintos”, indica el doctor,
quien además no recomienda la adopción
de víboras ponzoñosas. Este tipo de
mascotas no requiere de muchos cuidados. El espacio
idóneo para ellas consta de un terrarium de
vidrio acorde con las dimensiones de la víbora,
con malla plástica en uno de sus lados.
Los accidentes más frecuentes
ocurren al momento de alimentarlas, por tanto debe
llevarse a cabo el proceso sin juegos. Cuando se encuentra
mudando piel, no se aconseja colocarle ninguna presa
para evitar que sea agredida y no pueda defenderse.
Durante esta etapa de cambio necesita mucha agua para
hidratar su nueva piel.
Normalmente, afirma Linares, las víboras
se asustan al encontrarse con el hombre y sólo
atacan cuando se sienten acorraladas.
Otro de los animales que el hombre adopta como mascota
se trata de la tortuga. Existen dos tipos, las terrestres
como el conocido morrocoy y las acuáticas,
a las que pertenecen las famosas tortugas verdes.
Al igual que el resto de los animales
en estado de cautiverio requieren de un área
limitada con acceso al agua. En este caso en particular,
el crecimiento dependerá del espacio del cual
dispongan. Su dieta puede basarse en conchas de frutas
y trozos de verduras, aunque los morrocoyes suelen
ser coprófagos al comerse sus propios excrementos.
Un
problema que se repite en los morrocoyes es el prolaxo
de pene, cuya solución consiste en amputar
esa parte de su cuerpo. De no presentarse mayores
problemas, un morrocoy puede vivir hasta 80 años,
al igual que una tortuga.