Un
pequeño gato que esté sano se mostrará
activo, se distraerá con juguetes y también
con otros pequeños gatos. Debe reaccionar cuando
lo cojamos, siendo de esperar que arquee el lomo y lance
un tenue bufido, aun cuando algunos simplemente se acurrucan.
Los incisivos y los caninos deben estar totalmente desarrollados,
los ojos presentar una tonalidad clara y sin indicio alguno
de lagrimeo, y el orificio anal carecer de heces secas adheridas
a los pelos ( lo cual sería una señal de diarrea).
En el momento en que veamos por primera vez un pequeño
gato, éste ya deberá estar adiestrado para
la debida utilización del cajón de deposiciones
(salvo por los leves accidentes que todos los animales sufren
cuando todavía son de corta edad). Debe estar asimismo
completamente destetado y en condiciones de aceptar una
comida normal para gatos sin necesidad de adicionarle leche.
Esto es muy importante ya que los gatos no destetados reaccionan
negativamente al estrés y darán lugar a problemas
no deseados por nosotros. En otras palabras, el pequeño
gato debe estar preparado para incorporarse al hogar con
el mínimo de molestias.
Recuerde revisar el gatito para ver si tiene pulgas, ácaros
de las orejas y parásitos similares; consigna un
historial médico completo del gatito y un listado
de su dieta hasta el momento de la compra. Naturalmente,
si está usted comprando un gato de raza, no debe
olvidar sus papeles y documentación.
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