Un gato de compañía es simplemente eso –
un animal de compañía-. No se le pide más
que compañía y afecto. Por las razones que
sean, un gato clasificado como animal de compañía
no cumple las normas de calidad (estándares) ideales
de la raza (establecidos y revisados regularmente por expertos).
Con frecuencia sólo el aficionado más experto
es capaz de detectar cuáles son las limitaciones
de un gato de compañía.
Un reproductor es un gato de calidad superior usado para
producir gatitos. El propietario responsable no hace criar
a sus hembras más de tres veces cada dos años.
Un macho semental puede aparearse con varias hembras durante
el año, pero periódicamente hay que dejarlo
descansar para que pueda recuperarse.
Los gatos de exhibición son los que un propietario
considera sus mejores ejemplares del estándar ideal
de la raza. Si se los exhibe regularmente, estos gatos requieren
de muchos cuidados y acicalamientos, y por lo tanto consumen
buena parte del tiempo de su propietario. Muchos machos
sementales son también ejemplares de exhibición,
pero la mayor parte de las hembras exhibidas no tienen crías
durante el período de su vida en que se las exhibe,
ya que evidentemente la reproducción impone excesivas
demandas sobre las óptimas condiciones que se piden
a una gata de exhibición.
Hasta aquí hemos explicado qué significan
los términos animal de compañía, reproductor
y ejemplar de exhibición cuando se los usa en el
contexto de la afición por los gatos. Como un posible
propietario de un gato, su principal interés estriba
en comprar un gato sano de una raza determinada, posiblemente
de un determinado sexo o edad, y probablemente de un cierto
color o colores. Si ha seleccionado cuidadosamente lo que
quería, y ha tenido la paciencia de esperar hasta
conseguirlo, tiene casi garantizada una larga y agradable
relación con un maravilloso animal. Ya sea que decida
comprar un gato de compañía, un reproductor
o un ejemplar de exhibición, trátelo siempre
como un animal de compañía. El contacto afectuoso
entre su gato y resalta la relación entre ser humano
y animal. Contribuya al bienestar y al buen temperamento
del gato, aumentando al mismo tiempo su propio disfrute,
compresión y aprecio por el animal.
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