GATITO O GATO ADULTO

 

Ciertamente resulta muy atractivo criar un gatito, pero la fascinación de los animalitos no durará demasiado tiempo. Un gatito nuevo requerirá de más de atención humana que un nuevo gato adulto y algún miembro de la familia tendrá que responsabilizarse de los cuidados del minino. Probablemente habrá que limpiar los residuos dejados por el gatito, al menos durante los primeros días, hasta que el pequeñuelo se acostumbre a su nuevo entorno. Una ventaja de comprar un gatito en vez de un gato adulto consiste en que los pequeños son más impresionables que los adultos y, por lo tanto, resultan mucho más receptivos a la personalidad y temperamento de su propietario. Un gato maduro probablemente tenga costumbres más enraizadas. Una de las ventajas de comprar un gato adulto con el que usted se sienta cómodo es que su carácter probablemente esté bien establecido, mientras que nunca podrá estar seguro de cómo se desarrollará un gatito a pesar de las influencias que pueda recibir.

Muchos eventuales propietarios de gatos piensan que no podrán o no querrán dedicar el tiempo necesario para atender a un gatito. En estos casos, un gato adulto de buen carácter puede ser la mejor solución. Las personas con ganas y tiempo para dedicarse a jugar, adiestrar o simplemente a estar con un gatito, probablemente se sentirán mucho más felices si compran un animalito de poca edad que si adquieren un gato adulto. Es posible que una persona mayor no pueda cuidar de un gatito joven, pero un gato adulto adiestrado y cariñoso sería el perfecto animal de compañía para ella. Un animal así dará a la persona su cariño, atención y compañía, será fácil de mantener y proporcionará interminables horas de entretenimiento y placer.

Las familias que posean un perro harán mejor en comprar un gatito joven, puesto que un gato adulto podría tener problemas para acostumbrarse al perro, considerándolo como un enemigo y resintiéndose, aunque el perro haya estado en la casa antes que él. Sin embargo, un gatito aceptará encantado a un pero como compañero de juegos, confidente y amigo. A menos que sea de mal carácter, un perro suele aceptar a un gato al menos como una fuente de diversión y un compañero de juegos, y muchas veces como otro miembro de la familia que ha de ser cuidado, amado y protegido. Invariablemente los cachorros y los gatitos entablan amistad rápidamente, especialmente si llegan a su nueva casa al mismo tiempo.

Las familias con niños tienen que pensarlo bien antes de comprar un felino. Conviene que consideren si no sería más adecuado comprar para su hogar un animal de compañía que no sea felino. A los gatos no les gusta recibir un trato brusco, y si los niños de la familia son demasiado jóvenes como para respetar a un gato, especialmente su ocasional necesidad de privacidad, su derecho a decidir cuánto jugar y cuándo no hacerlo, su derecho a no ser manipulado como un perro y sus posturas y gruñidos de advertencia, esa familia no debería comprar un gato. Los gatos pueden causar serias heridas a un niño, y si bien estas acciones son invariablemente una reacción ante una determinada conducta, probablemente los padres culparán al gato por el mal comportamiento de su hijo. Cuando los niños han crecido con gatos y la familia quiere reponer un felino que se ha muerto, no debería haber problemas para tomar la decisión de comprar otro. Si el primer gato y los niños se han llevado bien, un nuevo gato será bien recibido; de no ser así, y si la familia está determinada a adquirir un nuevo animal de compañía, sería conveniente considerar la compra de un animal que no sea un felino.


“El gato Siamés”.
Reagan Ron,
Editorial Hispano Europea, 1998,
Segunda Edición.
“Conoce y Cuida Tu Gato”,
Walls Jerry G.,
Editorial Hispano Europea, 1994.

Ver lista de Artículos Publicados

-
 
¿Quieres recibir información de nuestras novedades?
e-mail:

 
-
-