Todos
los gatos pierden pelo, por lo que la longitud del mismo
es probable que carezca de relevancia a este fin. La preferencia
personal y el tiempo de que dispongamos para su cuidado
y aseo vendrá a determinar nuestra elección.
Un gato de pelo largo necesita ser peinado con regularidad,
especialmente cuando es joven, ya que de lo contrario se
convertirá en una gran maraña. Los pequeños
gatos con el pelo enmarañado presentan un aspecto
desagradable, a menudo se muestran irritables ( el enmarañado
duele) y exigen un apreciable desembolso si hemos de llevarlos
a un peluquero de animales para que proceda a restituirle
un buen aspecto. Muchas personas encuentran la labor de
peinar y cepillar un gato una forma muy relajante de dedicar
a ello unos cuantos minutos todos los días, mientras
que otros los consideran una tarea pesada. Probablemente
no cabe confiar en los niños para que lleven a cabo
el cometido de cuidar y cepillar un gato de pelo largo de
un modo regular y adecuado, por lo que esta responsabilidad
recaerá necesariamente en uno de los padres. Los
gatos de pelo corto también necesitan cuidados, pero
no ocurre nada si transcurren una o dos semanas sin que
se les someta a algo más que un peinado superficial.
Sin embargo, incluso los de pelo corto experimentan enmarañamiento
en partes tales como las axilas y debajo del cuello, por
lo que no debemos esperar que no sea nunca necesario utilizar
un peine o un cepillo en un gato de esta clase. Nadie corta
el pelo de un gato en forma parecida a como se hace con
los perros, por cuyo motivo quedamos comprometidos con la
decisión que adoptemos. Tal circunstancia supone
que debemos pensar con cuidado acerca de nuestro estilo
de vida antes de decidir si vamos a adquirir un ejemplar
de pelo largo o pelo corto.
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