Gestación en hembras caninas

 

Mucho antes de que el diagnóstico de la gravidez sea posible, sucede que muchas perras muestran ciertos cambios más o menos acusados de comportamiento y carácter. Así por ejemplo, el primer indicio que puede darnos a entender que sí han sido fecundadas, es el rechazo que se produce del macho si nuevamente intenta cubrirlas. Además muchas -igual que las mujeres- padecen náuseas, sobre todo durante las primeras horas de la mañana y si hasta ese momento han estado acostumbradas a comer temprano, rechazarán esa ingesta de comida matinal y preferirán comer más tarde.

También es muy común que se vuelvan más cariñosas y dependientes de los amos, procurando llamar frecuentemente la atención de éstos para ser acariciadas, siguiéndoles por toda la casa. Habitualmente también, al cabo de unos días, empiezan a robar comida y a manifestar un apetito voraz. También es muy frecuente que aproximadamente a los 15 ó 18 días de la cubrición, los pequeños pezones inginales aparezcan más rosaditos y abultados.

Dependiendo de las razas, sobre todo en las más esbeltas y de vientre muy recogido, como por ejemplo los lebreles y galgos, es fácilmente contrastable ver cómo se redondea el vientre a partir de los veinte o veintidós días de gestación. Pero existe además otro síntoma inequívoco de la gestación; el desprendimiento del "tapón mucoso", es decir, una descarga vaginal mucosa, transparente y relativamente densa, entre los días 21 y 31 de embarazo. La razón que la produce no está del todo clara aunque parece estar inducida por las glándulas del cuello uterino, sin que tampoco esté aclarada aún su función.

Algunas hembras continuarán produciendo una descarga vaginal ligeramente tintada de rojo que puede deberse a residuos de sangre en la vagina o el útero, como consecuencia tardía del celo; siempre que estas descargas no tengan olor desagradable (ni aspecto purulento) no deben preocuparnos. Puede incluso, a veces deberse a la muerte de uno de los fetos, que no es plenamente reabsorbido y que en el momento del parto puede aparecer momificado. Finalmente, en torno al día 40 o 45 de preñez cuando el crecimiento del feto ya es muy rápido, observaremos el aumento del volumen abdominal e incluso, cuando la perra está tumbada de costado, el propio movimiento de los fetos, cambian de postura y giran sobre si mismos, aunque ciertamente en las perras de talla grande o gigante, por su tamaño, la observación de estos movimientos puede no ser factible antes del día 50 0 55 de gestación, sobre todo si la camada es muy corta.

 

“Nutrición Canina y Felina”.
Case Carey, Hirakawa y Daristotle,
Harcourt, 2001,
“Guía Práctica de la crianza canina”,
Christina de Lima-Netto,
Editorial Hispano Europea, 2000.
Segunda Edición.

Ver lista de Artículos Publicados

-
 
¿Quieres recibir información de nuestras novedades?
e-mail:

 
-
-